martes, 17 de julio de 2007

Decir sí, decir no... he ahí la cuestión!

Estos días he estado pensando y reflexionando sobre un tema que en mi vida personal ha tenido un poco de movimiento, y es referente a las acciones que uno deba hacer sólo por el hecho de no quedar mal ante otros. Pongamos una situación hipotética:


Después de una larga semana de trabajo, donde sólo uno sabe lo que le ha exigido, más todo el quehacer diario fuera de éste: viajar a casa, una hora de gimnasio 3 veces por semana, compras en el supermercado, preparar almuerzo para el día siguiente... y al fin es viernes en la noche, cuando uno está preparado para una sola cosa: dormir y descansar, hasta que el cuerpo aguante! Suena bien, no? Ahora la parte complicada, al menos para mí: Suena el teléfono y te avisan que hay una fiesta (salida, reunión o cualquier actividad que implique salir de la casa) con los compas de la vida y que si no vas te convertís inmediatamente en el malo de la película, en el que no piensa en mantener la amistad y, aún peor, que tus siguientes invitaciones a dichos eventos quedan sujetas a consenso del grupo, después de que el tema se desarrolle durante la noche, al calor de los tragos... La gran pregunta: ¿Ir para quedar bien con todos, excepto con uno mismo ... o .. sucumbir a la tentación de disfrutar de un tiempo para vos mismo, completamente egoísta, pero que llena de placer, aún más que verse con los amigos del alma, que no siempre se sabe de ellos y no siempre se ven todos juntos, aunque por separado es más fácil coincidir en algún lugar?

Pues bien, si bien es cierto que reunirse con los compas es algo que llena de alegría, puesto que ya no es como antes, que era el común verse hasta 3 veces por día, qué tan "perjudicial" puede llegar a ser el disfrutar de un espacio para uno mismo, aún cuando haya más cosas por hacer? Y aún más allá, qué es mejor para uno como persona con tareas y ocupaciones de un adulto promedio, quedarle bien a los demás, sacrificando tu espacio o a la inversa, dándote tu propio tiempo para estar con vos mismo, pero quedando mal ante el resto?

Muchas veces yo me he encontrado en el lado contrario, donde no todos a los que yo invito a salir aceptan ir por diferentes motivos: profesionales, personales, sociales o de estilos y hasta compañías, sin embargo esto no me da derecho a mí ni a los que están conmigo a juzgar, condenar y hasta separar del grupo u omitir futuras invitaciones, con la justificación vana de "de por sí no va a venir aunque le digamos". Sería injusto, a mi parecer. Tampoco me parece correcto el hecho de cuestionar las razones que alguien da para no asistir; yo soy del pensar de que hay que respetar las decisiones, sin pedir explicaciones.

Para finalizar, creo que es justo que cada quien tenga su espacio para hacer, en una frase tal vez trillada, lo que le dé la gana, con la gran satisfacción de saber que hay gente capaz de entender un no como lo que es (un simple y sencillo NO) y no como cualquier otra ocurrencia o disparate que pueda salir en una conversación hepática y sin sentido. Tener el derecho de "quedarle mal" a los demás para quedarme bien a mí es algo que me reservo de desechar en pro de cualquier otra motivación. ¿Me estaré volviendo viejo? Tan joven y tan viejo...

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